¿Qué es la SGAE y a qué se dedica?

Aún después de todas las noticias y titulares que la SGAE ha generado en los últimos 15 años, mucha gente sigue sin tener muy claro qué es la SGAE y a qué se dedica exactamente. Seguro que todos hemos oído hablar en más de una ocasión de la SGAE, pero seguramente serán pocos los que verdaderamente conocen su verdadero cometido.

Se podría decir que la SGAE, Sociedad General de Autores y Editores, es una especie de Hacienda, con la diferencia de que el impuesto que la SGAE recoge no es en beneficio de todos los ciudadanos, si no que ese impuesto y beneficio es fruto de la gestión de una entidad privada, que se encarga de recaudar una serie de contribuciones por reproducción de contenido musical, que va en favor de todos sus afiliados, como por ejemplo ayudas económicas a artistas que no pueden desarrollar su trabajo por motivos de salud.

Fundada en 1899

Como hemos dicho, esta organización o sociedad privada vela por el beneficio de los derechos de autor. Defiende y gestiona de forma colectiva los derechos de propiedad intelectual, y compensación por las copias llevadas a cabo en la piratería. Para estos fines, ha establecido un canon o impuesto sobre un incontable número de productos  musicales, actividades y millones de negocios que utilicen música sujeta a sus derechos de autor. A día de hoy la SGAE administra un repertorio musical de alrededor de 10 millones de obras musicales, audiovisuales, coreografías y dramáticas. Pero para poder administrarlas, primero debe emitir licencias del repertorio de aquellos autores que quieran asociarse.

Con todo, vela por los derechos de autor de alrededor de 80.000 afiliados, en su mayoría artistas y músicos, a esta organización. Estos afiliados solicitan una compensación a cambio de la reproducción y difusión de su música o repertorio. Sin embargo, también existen muchos otros autores, que se cuenta por miles, que no están interesados y no desean que se gestionen derechos de autor sobre cualquiera de las obras que ellos han creado. Esto quiere decir que no todas las obras están dentro del repertorio protector de la SGAE.

La SGAE cuenta con más de una docena de sedes repartidas por toda España, confeccionadas por administrativos, abogados, asesores, secretarios, inspectores y muchos más trabajadores, con el fin de combatir la piratería y salvaguardar los derechos de autor. Para ello, esta sociedad privada es la artífice de la implantación del famoso canon musical, impuesto sobre decenas de productos, negocios y actividades, con la aprobación de la nueva Ley Intelectual que graba un impuesto sobre soportes digitales, grabadoras de ordenador, dispositivos mp3 y memoria o cualquier otro dispositivo destinado a la reproducción y la ampliación de los derechos de autor sobre una obra a 70 años después de la muerte del autor.

Sede Central SGAE en Madrid

El importe de este canon es determinado anualmente por el Consejo de Dirección de la SGAE, que está formado por el Presidente y 13 miembros de la Junta Directiva. Esta decisión del importe es tomada de forma unilateral, sin fiscalización ni ratificación pública estatal. Con independencia de esto, la SGAE es una entidad privada con autorización administrativa del Ministerio de Cultura, para recaudar los derechos de autor, pero no tiene facultad o derecho para sancionar o multar a un particular, de la misma forma que tampoco pueden exigir ningún tipo de documentación, como tampoco un usuario o propietario de negocio está obligado a atender a estos comerciales/trabajadores de la SGAE, que visitan negocios. Para poder sancionar al un usuario debe acudir a los Tribunales de Justicia, donde deberá reclamar la deuda por medio de facturas emitidas por SGAE, en función de las cuotas que estimen deben ser pagadas.

Esta sociedad tiene una trayectoria e historia de más de 100 años. Su fundación data del 16 de junio de 1899 y sus impulsores fueron Sinesio Delgado y Ruperto Chapí. En su origen esta Sociedad de Autores Españoles cumplía la misión de la defensa de los autores de los abusos de los editores, además de recaudar aquellos ingresos derivados de la explotación de las obras. Sin embargo, en la actualidad esta sociedad desarrolla una actividad un tanto distinta en un entorno radicalmente distinto.

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